Por qué evitar el desayuno es una muy mala idea


Una de las estrategias más comunes de mucha gente para perder peso es no desayunar. Esta estrategia nunca funciona en ningún caso. Veamos por qué. 






A priori parece ser una buena idea, es decir, prescindir de una comida es igual a menos calorías. Pero el hecho de no desayunar nos crea algunos problemas fundamentales, por ejemplo, según algunos estudios las personas que no desayunan tienden a tener más hambre durante el resto del día y debido a esto, es muy común que terminan consumiendo más calorías totales a lo largo de toda la jornada.


Las claves del desayuno

Desayunar significa “terminar el ayuno”, o sea, usted vuelve a comer después de lo último que comió el día anterior. Nuestros cuerpos no están diseñados para ayunar por largos períodos de tiempo, lo ideal sería comer una pequeña porción de comida cada 3 o 4 horas, no más de 5 horas deberían pasar entre cada comida, con la excepción de las aproximadamente 8 horas de sueño. ¿Por qué?

El cuerpo es una máquina eficiente que está estrechamente regulada por sus hormonas. Por ejemplo, a medida que su cuerpo digiere la cena de anoche la va convirtiendo en combustible (glucosa), a su vez, los excesos de este combustible los convierte en grasa.
Cuando no queda más nada para digerir, el hígado se lo hace saber al cerebro y este, a su vez, induce al estómago a producir ghrelina (la hormona que nos provoca sentir hambre). Lo que su cuerpo no sabe es que usted decidió obviar el desayuno en un esfuerzo por perder peso.

Una persona puede hacer esto un par de veces sin efectos adversos, pero después de varios días sin desayunar, su cuerpo al producir ghrelina frecuentemente entrará en “modo de hambre”. La consecuencia de esto es que disminuirá su metabolismo, y en vez de perder peso, comenzará a ganarlo, ya que su cuerpo ha reducido el número de calorías que necesita para mantenerse funcionando. Este proceso a mediano plazo generalmente produce que la persona tenga más hambre y finalice el ciclo consumiendo más comida, muchas veces con atracones incluidos.


La ley de las compensaciones

El hecho de no desayunar puede hacer pensar a la persona en que puede darse una “licencia” durante alguna de las otras comidas, es muy común que esta “ley de compensación” tenga como resultado un mayor porcentaje diario en la ingesta de calorías. Por el contrario, es sabido que las personas que comen un desayuno rico en proteínas tienen menos hambre durante el día. Esto tiene una explicación: consumir un desayuno rico en proteínas hace que el cuerpo produzca hasta un 20% menos de ghrelina (hormona del hambre) durante el resto del día.


El desayuno ideal

El desayuno es la comida más importante del día y debe comprender entre el 15 al 20 % de las calorías totales de todo el día, es decir, solamente una taza de café no es un buen desayuno.
Una investigación realizada por la Universidad de Michigan encontró que las personas que reportaron menos hambre durante el resto del día fueron quienes consumieron un desayuno compuesto por un 40% de proteínas (leche, yogur, queso, soja, semillas, mantequilla de maní, etc.), 40% de carbohidratos (cereales, avena, nueces, pan integral, etc.) y 20% de grasa (mantequilla, margarina, quesos, etc.), esa sería la combinación ideal para nuestra primer comida del día.


10 factores que perjudican nuestro sistema inmunológico


El sistema inmunológico es la protección natural que tiene nuestro organismo contra virus, bacterias y otros cuerpos extraños, ello es posible mediante procesos biológicos que atacan y destruyen a estos agentes infecciosos. Existen algunas circunstancias (a veces originadas por nosotros mismos) que perjudican a estas defensas, veamos las más importantes.



sistema inmunológico


Ya sea por nuestro entorno, nuestra comida o estilo de vida, estamos rodeados de factores que deprimen el sistema inmunológico, conocerlos puede ser la diferencia entre enfermarnos o no, e incluso en caso de enfermar, el tiempo que pueda durar dicha enfermedad.


1.) Azúcar

La sacarosa disminuye la capacidad de minerales imprescindibles para nuestro cuerpo, incluso en pequeñas cantidades. Consumir 100 gramos (8 cucharadas, equivalente a dos latas de refresco) de azúcar, reduce la capacidad de los glóbulos blancos para eliminar gérmenes hasta en un 40%. Este efecto comienza unos 30 minutos después de su ingesta y puede durar hasta 5 horas. En contraste, el consumo de hidratos de carbono complejos, no tiene ningún efecto sobre el sistema inmune. Además, el azúcar es en realidad un “anti nutrientes” ya que roba nutrientes de nuestro cuerpo, en efecto, debido a que ciertos nutrientes se eliminan del azúcar durante el proceso de refinado, nuestro cuerpo no puede procesarla, por lo tanto, necesita minerales del cuerpo para unirse a las moléculas del azúcar refinado con el fin de que nuestro organismo pueda procesar dicha azúcar.


2.) Falta de sueño

Quizás usted haya notado que es más probable pescar un resfriado u otra infección cuando no está durmiendo lo suficiente. La falta de sueño puede llevar a niveles más altos de la hormona del estrés, también puede dar lugar a más inflamación en su cuerpo. Aunque los investigadores no están exactamente seguros de cómo el sueño estimula el sistema inmunológico, se ha observado en distintas investigaciones que este se ve afectado con menos de 6 horas de sueño diario (para un adulto). La falta de sueño también afecta la secreción de melatonina, que es un potente limpiador de radicales hidroxilo y es el doble de eficaz que la vitamina E para neutralizar a los radicales peroxilo.
  

3.) Medicamentos

El uso a largo plazo de ciertos medicamentos se asocia con una mayor frecuencia de infecciones y de mayor duración, las causas son que, por ejemplo, algunos antibióticos reducen los niveles de citoquinas (proteínas responsables de la comunicación entre células). Otra causa es que muchos medicamentos contienen altos niveles de toxinas específicas que inhiben las bacterias “buenas” del intestino, la principal fuente de defensa de los seres humanos.


4.) Alcohol

Beber un par de vasos de vino al día se considera una buena manera de promover la salud cardiovascular, pero su abuso puede disminuir la producción de células cerebrales hasta en un 40%. El alcohol también deprime la capacidad del sistema inmune de luchar contra las infecciones y enfermedades. Por ejemplo, el abuso de alcohol puede conducir a la reducción de glóbulos blancos en la sangre, también deteriora la normal digestión de ciertos nutrientes debido a los daños que causa en las células del tracto digestivo y al interferir con la secreción de enzimas necesarias para la digestión. El alcohol también puede disminuir la capacidad del hígado para almacenar vitaminas importantes. 


5.) Granos refinados

Harina blanca, arroz blanco y muchos otros tipos de granos refinados contienen pocos nutrientes y poca fibra en comparación con los mismos granos enteros del cual provienen. El consumo prolongado y excesivo de este tipo de granos, sumado a que muchas veces los consumimos en alimentos altamente procesados que contienen aditivos químicos y conservantes, pueden debilitar el sistema inmunológico y hacernos vulnerables al desarrollo de enfermedades crónicas. 
Un estudio publicado en el “American Journal of Clinical Nutrition” asegura que la capacidad de los glóbulos blancos de eliminar las bacterias se ve obstaculizada de forma significativa hasta 5 horas después de comer 100 gramos de alimentos procesados. Nuestra dieta moderna de comida altamente procesada podría ser la culpable de un fuerte aumento en las enfermedades autoinmunes como la esclerosis múltiple, el asma, lesiones inflamatorias de la piel (eczema) y la alopecia.


6.) Estrés crónico

La manera en que reaccionamos y lidiamos con el estrés es un factor muy significativo en como éste afecta a nuestro cuerpo. Muchas personas ignoran que el estrés tiene gran influencia en nuestro sistema inmunológico. Particularmente el estrés crónico (situación de estrés que dura un largo período de tiempo) aumenta los niveles de cortisol. Esto puede hacernos más susceptibles de sufrir graves problemas de salud como por ejemplo diabetes o enfermedades cardíacas.


7.) Falta de vitamina D

Cuando la vitamina D se une a receptores específicos, pone en marcha una cadena de acontecimientos por los cuales muchos patógenos y agentes tóxicos, incluyendo las células cancerosas, se vuelven inofensivas. Sin embargo, si no hay suficiente vitamina D el organismo puede llegar a ser abrumado y la enfermedad puede desarrollarse. Es una de las razones por las que las personas que viven más cerca de la línea ecuatorial tienen una incidencia mucho menor de resfriados y que en general, aumente en los lugares más lejanos al ecuador. Aunque la vitamina D se puede obtener de fuentes dietéticas limitadas, es la exposición directa al sol durante los meses de primavera y verano donde obtenemos la mayor cantidad de niveles absorbibles de vitamina D. Tan sólo 30 minutos exponiendo el torso al sol en los meses de verano es equivalente a aproximadamente 10.000 unidades (UI) de vitamina D.


8.) Deshidratación

La deshidratación crónica puede tener una importante incidencia en las enfermedades crónicas. Existe cierta evidencia que indica que la deshidratación puede estar relacionada con la susceptibilidad a cánceres específicos. Es de vital importancia mantener un buen nivel de hidratación para ayudar al sistema inmunológico en la eliminación de los agentes de cualquier enfermedad y así combatir más eficientemente las infecciones.


9.) Aditivos en alimentos

Los aditivos y colorantes artificiales de la industria alimentaria crean un entorno tóxico tal que pueden ser causales de enfermedades tales como el asma, cáncer, trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), reacciones alérgicas, distintos defectos de nacimiento y muchas otras.


10.) Estados de ansiedad y excesiva preocupación

Todas las emociones negativas pueden afectar las funciones del cuerpo. Manteniendo sentimientos negativos demasiado tiempo puede llevar a que los niveles de cortisol aumenten dramáticamente y que el sistema inmunológico se deprima.
Las eventualidades de la vida moderna tienen un dominio absoluto sobre la imaginación de la gente. Individuos cada vez más preocupados por las amenazas a su seguridad, tanto real como percibida. El miedo crea un sentido de urgencia en el cuerpo que estimula la reacción  del sistema simpático.
La ansiedad y el miedo influencian todo el estado del cuerpo, tanto los niveles hormonales como la forma en que nuestras células inmunes son capaces de defendernos.



Los efectos secundarios de consumir ciertas verduras


Está claro que las verduras son una de las opciones más saludables de nuestra dieta diaria, ya que ayudan, entre otras cosas, a reducir el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas. Pero junto a los beneficios que otorgan a nuestra salud, también pueden existir algunos inconvenientes.



efecto secundario consumir verdura


Si bien las verduras deben ser una parte importante de nuestra dieta, también debemos saber que las mismas son muy pobres en proteínas y grasas, además de que carecen de vitamina B 12, que sólo se encuentra en alimentos de origen animal.

Es importante tener en cuenta que el consumo excesivo y el mal manejo de los vegetales pueden aumentar las probabilidades de enfermedades trasmitidas por estos alimentos debido fundamentalmente a la exposición de algunas toxinas que poseen.
Veamos los efectos secundarios que pueden ocasionar el consumo prolongado de algunas verduras.
  

Pérdida de minerales

La fibra dietética de las verduras tiene la capacidad de unirse a diferentes minerales, por ejemplo, al calcio, magnesio, zinc, cobre o al hierro, reduciendo de esta forma su absorción. Particularmente las verduras que contienen oxalatos, fitatos (ácido fítico) y polifenoles dificultan la absorción de minerales.
Verduras ricas en oxalatos y fitatos: espinaca, remolacha, acelga, puerro, brócoli y tomate.


Malestar abdominal

Los vegetales fibrosos pueden aumentar las flatulencias y el malestar abdominal, las verduras como el repollo (o col), coliflor, patatas, cebollas y rábanos son conocidos por causar flatulencias y eructos. Esto sucede debido a la presencia de gas producido por bacterias en el intestino que actúan sobre la fibra dietética no digerida en el colon, lo que produce la acumulación de metano, dióxido de carbono y otros gases en el intestino, cuando estos gases son liberados causan los eructos y las flatulencias.
  

Bociógenos

Los bociógenos son sustancias de origen natural que bloquean la absorción del yodo (recordemos que el yodo es esencial para la producción de las hormonas tiroideas). Los bociógenos se encuentras en verduras como el brócoli, coles de Bruselas, nabos, patatas dulces, maíz (choclo), repollos y coliflor. Cuando se consumen en grandes cantidades estos vegetales pueden causar el agrandamiento de las glándulas tiroides (bocio). El efecto de los bociógenos aumenta aún más si el aporte de yodo en la dieta es limitado, como por ejemplo, en una dieta restringida en sal.


Mal aliento y olores corporales

Algunas verduras como la cebolla y el ajo pueden causar mal aliento y transpiración olorosa en una persona, incluso varias horas después de su consumo. Esto ocurre debido a la presencia de compuestos presentes en el azufre tales como el sulfuro de hidrógeno, el sulfuro de dimetilo y el metil mercaptano. Cuando estos compuestos pasan a través de la pared intestinal hacia el torrente sanguíneo, se exhalan a través de los pulmones y son secretados en forma de saliva, sudor y otros fluidos corporales. 
  

Toxinas
  
Algunas verduras contienen sustancias químicas naturales que pueden resultar tóxicas si se consumen en grandes cantidades durante un largo tiempo. Por ejemplo, la patata contiene glicoalcaloides, sobre todo solanina y chaconina, que son sustancias tóxicas las cuales un consumo prolongado puede provocar problemas gastrointestinales. Lo único que destruye a estas toxinas es cocinar las patatas por encima de los 170 ºC (340 ºF)

Las verduras también pueden estar contaminadas con pesticidas o infectadas con microbios que pueden causar una intoxicación alimentaria. Es muy importante lavar correctamente las verduras antes de su consumo. Otro punto importante es no consumir verduras que presenten moho, ya que de hacerlo estaremos dando entrada a una importante cantidad de toxinas a nuestro organismo.

  
Para terminar debemos decir que, como hemos escuchado algunas veces, demasiado de algo es malo. Comer bien es importante, pero comer en las proporciones adecuadas es muy importante también. 


Las 4 razones de porqué el alcohol perjudica más a las mujeres


Cuando un hombre y una mujer consumen la misma cantidad de alcohol los efectos pueden ser bastante desiguales, esto incluso si las dos personas tienen igual contextura física (altura y peso). Esta diferencia se debe fundamentalmente a 4 factores. 


alcohol mujer


Los estudios demuestran que las mujeres resultan más perjudicadas que los hombres por el abuso de alcohol, esto hace que sea necesario que ellas entiendan el por qué de esta diferencia específica. Veamos entonces los 4 motivos por los que en el sexo femenino los efectos son más negativos.


1.) Mientras que la concentración de agua en el cuerpo del hombre adulto promedio es de aproximadamente 61%, el cuerpo de una mujer tiene mucho menos agua, alrededor del 52%. Como resultado de esto, el cuerpo del hombre está naturalmente mejor preparado para diluir el alcohol más eficientemente que el cuerpo de una mujer, independientemente del factor peso.


2.) El organismo de la mujer tiene menores niveles de deshidrogenasa, la enzima que metaboliza el alcohol antes de que éste pase al torrente sanguíneo. Por lo tanto, el cuerpo de una mujer metaboliza el alcohol comparativamente más lento de lo que lo hace el cuerpo de un hombre.


3.) Las variaciones en los niveles hormonales antes de la menstruación pueden hacer que las mujeres se embriaguen más rápido. Esto es especialmente evidente durante los días previos al comienzo del período. Las mujeres que toman regularmente medicamentos con estrógenos, como las píldoras anticonceptivas, a menudo experimentan efectos más prolongados en una intoxicación alcohólica ya que el medicamento enlentece la velocidad en la que el cuerpo es capaz de eliminar la totalidad del alcohol.


4.) El volumen de grasa corporal y los músculos están directamente relacionados con la velocidad de absorción y metabolización del alcohol. Las mujeres tienen una mayor concentración de grasa corporal y menos músculos que los hombres. Dado que la grasa no absorbe alcohol y los músculos si, en las mujeres el alcohol permanece más altamente concentrado en el torrente sanguíneo. Como consecuencia, las mujeres experimentan más rápidamente la intoxicación inducida por el alcohol.

  
Dos puntos a favor

Aunque como hemos visto, el consumo de alcohol es más nocivo para las mujeres, según distintos estudios hay dos factores en el que ellas toman ventaja sobre el sexo masculino. Primero, las mujeres son más propensas a la abstinencia de alcohol que los hombres, y segundo, en caso de abuso frecuente las mujeres tienden a buscar ayuda (tratamiento para la adicción) mucho más rápido que ellos. 


Entendiendo la obesidad: cuando el hambre está en nuestra mente


Lo normal debería ser que sintiésemos hambre cuando nuestro estómago está vacío, pero no es así de simple, ocurre que a veces el hambre viene de la mente, no de nuestro estómago. 


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Todos sabemos el riesgo que representa la obesidad para la salud, ya que está fuertemente relacionada con enfermedades al corazón, derrames cerebrales, diabetes tipo 2 y a algunos tipos de cáncer. El intento por combatir esta tendencia hace que muchas personas incurran en dietas, por ejemplo, en los países desarrollados se estima que, en este mismo momento, el 35% de las mujeres y el 20% de los hombres están intentando adelgazar. Sin embargo, el 95% de lo perdido en una dieta se recupera en un período de 1 a 5 años. ¿Por qué tanta gente tiene problemas para mantenerse en un peso saludable?

Los humanos evolucionamos anhelando consumir azúcar ya que significaba, en tiempos de escasez, la energía necesaria para nuestro organismo y en especial para nuestros cerebros. Sin embargo, en la actualidad con un consumo de azúcar más que abundante, el resultado es que su exceso se acumula en nuestro cuerpo en forma de grasa. Pero a pesar de la mayor disponibilidad de azúcar en los productos que generalmente consumimos ¿por qué seguimos comiendo después de que nuestros cuerpos han adquirido la suficiente energía? ¿Por qué seguimos comiendo incluso con el estómago lleno? Sin dudas que aquí hay fuertes razones psicológicas para que esto ocurra.  


Tipos de señales para seguir comiendo

Pensar que las personas tienen hambre cuando sus estómagos están vacíos y se sienten satisfechas cuando sus estómagos están llenos, es una parte de la historia. Las señales fisiológicas relacionas con el estómago lleno o vacío se conocen como señales internas. Sin embargo, hay señales externas que pueden inducir a comer también, estas señales externas están divididas en dos categorías: señales perceptivas, por ejemplo, el tamaño y el aspecto estético de la comida y las señales sensoriales como el gusto y el olfato.
Distintos estudios han demostrado que lo obesos son más sensibles a las señales externas y menos sensibles a los estímulos internos, por tanto, son más propensos a comer incluso cuando su cuerpo no está enviando señales fisiológicas de seguir comiendo.


Algunos investigadores sugieren que dentro de las señales externas, las señales perceptivas nos afectan a todos, en cambio son las señales sensoriales las que más afectan a las personas obesas.



Señales sensoriales externas
  
Las señales sensoriales desafían el concepto simple de que comemos cuando tenemos hambre y dejamos de comer cuando nos sentimos llenos.
Por ejemplo, en un estudio realizado en la Universidad de Harvard hace unos años tomaron dos grupos de personas, al primer grupo le dieron algún tipo de señal sensorial, el segundo grupo no recibió ningún estímulo. Al primer grupo, las diferentes señales sensoriales incluyeron sabor (probar un trozo de chocolate), vista (visualización de una tableta de chocolate) y cognitiva (leer la descripción del envoltorio de la tableta).
El resultado determinó que la presencia de señales sensoriales aumentó significativamente el deseo de los participantes de comer chocolate, además, estas personas consumieron más chocolate que las del segundo grupo, indistintamente del estímulo presentado. 
Esto indica que una variedad de señales sensoriales externas puede influir en las personas a consumir alimentos independientemente de si tienen o no hambre.


Señales perceptivas externas

En términos generales, la gente tiende a terminar la comida de su plato, esto quiere decir que a porciones más grandes más consumo. 
Por ejemplo, las porciones en Estados Unidos son más grandes que en Francia, por citar algunas: los refrescos son un 30% más grandes, las golosinas son un 35% más grandes, los pacs de yogur son casi un 80% más grandes. Esto, en parte, se refleja en la tasa de obesidad de Estados Unidos que es del 35%, mientras que la de Francia es del 8%.
El profesor de la Universidad de Yale, Brian Wansik, realizó en 2009 un experimento en el cual los pacientes ingresados en un hospital fueron inducidos a consumir muy disímiles cantidades de sopa, haciéndoles creer que todos consumían la misma cantidad (la trampa estaba en los platos, que tenían el mismo tamaño pero distinta capacidad). Algunos participantes consumieron hasta un 60% más, sin embargo no se detectaron en los pacientes grandes diferencias en la percepción de saciedad. Esto demuestra como la saciedad no se define necesariamente por la cantidad de lo que comemos, sino más bien por los criterios y expectativas de consumo.


Señales sociales

Además de las señales sensoriales y perceptivas, la socialización es otro factor externo que puede influir en nuestros comportamientos alimentarios. Una investigación realizada con estudiantes universitarios constató que a la hora de comer con otras personas, no sólo ingirieron más alimentos que cuándo comieron solos, sino que la diferencia más importante estuvo en lo que bebieron. Cuando comieron en compañía de otras personas (amigos, etc.) los estudiantes consumieron mucho más alcohol, bebidas azucaradas y otros tipos de bebidas de alto contenido calórico, lo que hizo que la ingesta total de calorías (sumadas bebidas y alimentos) supusiera hasta un 60% más que cuando comían solos.
Pero además, en una encuesta posterior quedó en claro que los estudiantes no fueron conscientes de estas señales, ya que aseguraron que no comieron más de lo que generalmente lo hacían. O sea, no fueron consientes de los factores externos; dicha falta de consciencia es lo que hace difícil atenuar estas influencias en la ingesta excesiva de calorías.


Estrés y ansiedad

Existen algunos otros factores que pueden llevarnos  a comer de más, entre ellos, se destacan ampliamente el estrés y los estados de ansiedad. Está largamente comprobado que el estrés está asociado a una mayor sensación de hambre y a una mayor desinhibición a la hora de comer, esto hace que todo esfuerzo para regular el apetito sea inútil. Además, por lo general, las personas con estrés y ansiedad tienden a elegir alimentos dulces y ricos en grasas, por tanto, con un alto contenido calórico.


Para terminar

En la evaluación de la naturaleza del problema, es importante entender la forma en que determinamos si tenemos hambre, si debemos comer o no y lo que debemos comer; sin dudas que esto puede llegar a ser muy complejo. Por otra parte, lo que comemos está fuertemente influenciado por factores emocionales, tales como las señales que hemos visto en este artículo, además de la memoria de nuestras comidas pasadas y nuestra actitud cultural frente a la comida. Es por ello que a partir de observar en profundidad estos procesos psicológicos, tal vez podamos elaborar una solución más eficaz en el sentido de identificar nuestros puntos débiles en el combate a la obesidad.


6 cosas que nuestro color de ojos dice de nuestra salud y personalidad


Existen hasta 13 variaciones genéticas que pueden determinar el color de nuestros ojos, estos mismos genes están relacionados con otros órganos y partes del cuerpo, por lo que nuestro color de ojos puede ser un factor importante para entender algunos aspectos de nuestra salud, personalidad, etc. Por ejemplo, uno de estos genes el NCX-4 que está vinculado con el color de ojos más oscuros controla muchas proteínas, una de las cuales ha sido recientemente vinculada con la tolerancia al dolor. 



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El color de piel, cabello y ojos se obtienen de un pigmento natural llamado melanina. La cantidad de melanina en el iris define si nacemos con los ojos verdes, azules, marrones, etc. Las personas que nacen con una gran cantidad de melanina en el estroma del iris tienden a tener ojos oscuros, mientras que las personas con menos melanina tienden a tener los ojos verdes o avellana, a su vez, quienes no tienen melanina en el iris generalmente tienen ojos azules.
Veamos algunos datos que nuestro color de ojos puede estar diciendo de nosotros:


1.) Ojos azules, ascendencia común

Un grupo de científicos descubrió en 2008 que todas las personas que tienen ojos azules están genéticamente vinculadas a un mismo ancestro común: un individuo que sufrió una mutación genética hace unos 8 mil años. Antes de esta mutación, todos los seres humanos tenían los ojos marrones. La mutación en cuestión afectó al gen OCA2 que limita la producción de melanina, esto permitió el color azul en los ojos. Por tanto, si usted tiene ojos azules, sepa que comparte un ancestro común con todas las otras personas que tienen este color de ojos.
  

2.) Tolerancia al dolor

Un estudio publicado en junio de este año por la Sociedad Americana del Dolor asegura que el color de ojos nos puede decir bastante acerca de nuestra tolerancia al dolor. Por ejemplo, un estudio realizado en mujeres constató que quienes tenían ojos claros experimentaban menos dolor durante el parto, en comparación con aquellas de ojos oscuros. Pero no sólo menos dolor físico, los informes previos indicaban que las mujeres de ojos claros tuvieron menos ansiedad, estados depresivos y pensamientos negativos durante el embarazo.
El informe también indica que las personas pelirrojas mostraron mayor resistencia a los anestésicos y las personas de color de ojos oscuro se relacionan con un mayor estrés y de dilatación de pupila inducida por medicamentos.
  

3.)  Tolerancia al alcohol

Un estudio de la Universidad de Pittsburgh de hace unos años indicó que las personas de ojos claros son más tolerantes al alcohol, y que por tanto, eran capaces consumir más cantidades de bebidas alcohólicas que los individuos de color de ojos oscuros. Esto también plantea que las personas de color de ojos claros al tener mayor resistencia, las puede llevar a abusar más del alcohol. 


4.) Amabilidad y competitividad
  
Una investigación realizada en dos universidades australianas encontró que los individuos con ojos claros estaban vistos como menos amables y más competitivos. La amabilidad es un factor de la personalidad que se asocia con la empatía, la generosidad y la compasión. Los autores del estudio sugieren que esto puede tener que ver con nuestro pasado evolutivo, ya que hace miles de años nuestros antepasados encontraron a las personas de ojos claros más atractivas para el apareamiento, por tanto, es posible que las personas de ojos azules tuvieran ciertas ventajas competitivas frente al resto de los individuos.


5.) Confiabilidad

En un estudio reciente, investigadores de la Universidad de Maine hicieron que un grupo de participantes observaran fotografías faciales de 80 personas de ambos sexos. Las personas debían valorar que tan confiable le parecía cada rostro, los resultados indicaron que las personas de ojos marrones fueron significativamente más propensas a ser percibidas como más dignas de confianza que las personas de ojos claros.
Pero según los investigadores, el nivel de percepción de confianza también podría estar influenciado por otros rasgos faciales, ellos dicen que “si bien los rostros de ojos oscuros eran percibidos como más confiables que los claros, no era sólo el color de los ojos por si sólo lo que causó la mayor percepción de confiabilidad, sino más bien las características faciales asociadas a los ojos oscuros”.

  
6.) Enfermedades
  
En los últimos años algunos estudios han relacionado el color de los ojos con determinadas enfermedades como el vitíligo, la diabetes, el melanoma, etc.

Un estudio de la Universidad de Colorado de 2012 encontró que las personas de ojos claros son menos propensas a tener vitíligo, una enfermedad de la piel que resulta de la pérdida de pigmento y deja manchas blancas en algunas partes del cuerpo.

Las personas con heterocromía (tener los ojos de colores diferentes) son más propensas a enfermedades como  Síndrome de Horner, Iridociclitis Heterocrómica de Fuch o glaucoma pigmentario.

Las personas con diabetes pueden notar un oscurecimiento en su color de ojos.

Los ojos claros, al tener menos pigmentos, son más sensibles a los rayos UV del sol, como resultado, las personas con ojos azules o verdes pueden tener un mayor riesgo de padecer el melanoma ocular uveal (enfermedad en la que se forman células cancerigenas en los tejidos del ojo). Es por esta razón que los días de fuerte sol, se recomienda a todo el mundo, pero especialmente a las personas de ojos claros el uso de gafas con protección UV.

 

Comer sin parar: entendiendo el trastorno por atracón


Alrededor del 5% de las personas con desórdenes alimenticios sufren de Trastorno por Atracón, un trastorno que hace que la persona consuma grandes cantidades de alimentos en un corto período de tiempo. 



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¿Qué es el Trastorno por Atracón?

El Trastorno por Atracón es un desorden alimentario en el cual se ingieren grandes cantidades de comida en un breve período de tiempo. Además, por lo general, estos alimentos suelen ser poco saludables, o sea, ricos en grasas saturadas y azúcares. 
A diferencia de la bulimia, las personas no vomitan ni utilizan laxantes después de los atracones de comida. Los principales síntomas de este trastorno son:

  • Episodios recurrentes de atracones con alimentos. Si bien todo el mundo come de más en alguna ocasión, cuando estos episodios tienen una frecuencia semanal o cada 10 días, podríamos estar ante un Trastorno por Atracón.
  • Comer mucho más allá del punto de saciedad, hasta el grado de incomodad o de sentirse mal.
  • Las personas con este trastorno generalmente comen muy rápidamente, incluso cuando no están en medio de un atracón de comida. En algunos casos ingieren alimentos sin darse cuenta.
  • Comer sin tener hambre, generalmente por angustias emocionales.
  • El Trastorno por Atracón se puede asociar (aunque no siempre) a otras conductas compulsivas, como el abuso de los juegos de azar, tabaquismo, drogas o beber alcohol en exceso.
  • Tratar de comer a solas, fuera de la presencia de otras personas.
  • Posteriormente a un atracón, el individuo se siente culpable por lo mucho que comió.
  • Las personas con este desorden son menos activas físicamente.  


Causas del trastorno por atracón

Sin dudas que los aspectos emocionales sumados a una cultura saturada de alimentos sabrosos y de buen aspecto visual, impulsan a desarrollar este desorden alimenticio, aunque también existen otras causas, algunas de ellas son: 

  • Personas con trastornos psicológicos o con altos niveles de estrés suelen ser víctimas de este trastorno, aunque no necesariamente todas las personas con este desorden tengan trastornos psicológicos o alto estrés.
  • Prácticas rígidas en la dieta. Nuestra cultura occidental desvaloriza a los individuos obesos o con sobrepeso, en consecuencia, muchas personas (especialmente mujeres) están continuamente tratando de bajar de peso. Las investigaciones han demostrado que posteriormente a dietas muy restrictivas, algunas personas pueden reaccionar teniendo atracones de comida.
  • El Trastorno por Atracón es más común en mujeres y en personas de ambos sexos entre los 40 y 50 años. Esto difiere de otros trastornos de alimentación que son más comunes casi únicamente entre mujeres jóvenes.
  • Factores biológicos pueden influir. La química del cerebro y la genética también pueden contribuir al desarrollo de este trastorno. 


Los peligros de este trastorno

El Trastorno por Atracón genera serias consecuencias para la salud, la más obvia es la ganancia de peso, esto a su vez aumenta el riesgo de una serie de dolencias como la artritis, la osteoporosis, la diabetes, la hipertensión, problemas cardiovasculares, etc.
Es muy común también que estas personas desarrollen una baja autoestima o el odio a sus propios cuerpos.


Tratamientos para el Trastorno por Atracón

En general, el tratamiento para este desorden es similar a los protocolos de otros trastornos de alimentación. Debido a que este trastorno puede causar problemas físicos graves, el tratamiento debe comenzar con la garantía de estabilidad de cualquier otro problema de salud, por ejemplo, una persona con este trastorno puede necesitar medicamentos para controlar la diabetes o la presión arterial.
Es muy común que las personas con este desorden también padezcan anemia u otros problemas de desnutrición, ya que sólo consumen alimentos poco saludables. Pero independientemente de su estado nutricional, seguramente requerirá de un asesoramiento en ese aspecto para la elección de alimentos saludables.  

La terapia también suele ser muy eficaz, en ella se trabaja para descubrir las razones por la cual la persona come compulsivamente y en la implementación de una estrategia para los problemas emocionales que fomentan estos atracones de comida.
La terapia cognitivo-conductual, la cual ayudará a manejar las emociones de la persona y le hará comprender cómo afectan a su comportamiento, y la terapia dialecto-conductual, la cual aumentará la capacidad de una mayor tolerancia a la angustia y de la capacidad de elegir los mecanismos mas saludables para hacer frente a la situación.
Además, algunas investigaciones recientes han dado como resultado nuevos medicamentos que parecen ser prometedores. 



Hongos: el origen oculto de muchas enfermedades


Mientras que las bacterias también tienen la capacidad de descomponer, esta característica no es tan reconocida en los hongos, cuya capacidad de dañar el cuerpo puede provocar enfermedades. 


hongo enfermedad


No todos los tipos de hongos son perjudiciales para la salud, por ejemplo muchos originarios del lejano oriente como el reishi o el shiitake, son grandes estimuladores del sistema inmunológico. También podemos citar a los champiñones y su gran cantidad de nutrientes, como la vitamina D principalmente. Sin embargo, hay otros tipos muy nocivos, como por ejemplo el hongo llamado Cándida o las micotoxinas.

Los hongos están en todas partes, son muy pequeños y prácticamente invisibles, vuelan por el aire, sobreviven en condiciones frías y secas durante años a la espera de poder activarse en un ambiente cálido, húmedo y oscuro. Tienden a desarrollarse en animales o plantas cuyo sistema inmune está debilitado, en tal caso el hongo se establece. Dicho proceso puede llevar días, semanas o años. 
Usted puede observarlos en acción cuando la comida, por ejemplo una fruta, se descompone, este mismo proceso ocurre todo el tiempo en plantas, animales y seres humanos.


¿Cómo ingresan en el cuerpo?

El hongo Cándida puede entrar en su cuerpo cuando usted ingiere alimentos con moho oculto (quesos, panes, etc.), en el caso de las micotoxinas, lamentablemente no hay una contaminación generalizada de alimentos con este hongo, por lo tanto no es muy fácil de detectar. Una de estas micotoxinas llamada aflatoxina es una de las sustancias más cancerígenas de la naturaleza y se estima que consumimos entre 0,15 a 0,5 miligramos de aflatoxina por día, a través de alimentos contaminados.
También pueden entrar en su cuerpo si usted los inhala, por ejemplo, si vive o trabaja en un ambiente húmedo, usa ropa mohosa o está en contacto con artículos que contienen este tipo de hongos.


Antibióticos y azúcar

Consumir algunos fármacos como los antibióticos favorece el crecimiento de hongos en el cuerpo, esto es debido a que este tipo de medicamentos matan a todas las bacterias, incluyendo las bacterias “buenas” que residen fundamentalmente en los intestinos. Esto altera el equilibrio de estas bacterias (base del sistema inmunológico) e inhibe la capacidad de combatir los hongos. Otros facilitadores de la proliferación de hongos son los fármacos analgésicos y hormonales a base de cortisona.

Los alimentos azucarados además de que también son perjudiciales para las bacterias intestinales, a estos hongos les encanta alimentarse de azúcares simples (monosacáridos). Por tanto, también el azúcar es un factor de proliferación.


Candida: el hongo invasor

El hongo Candida se desliza a través de las membranas del estómago y entra en el torrente sanguíneo, son muy adaptables, por tanto pueden viajar a todos los rincones del cuerpo causando síntomas alérgicos locales como sinusitis, hongos en las uñas de los pies, etc. pero también pueden causar enfermedades como resfriados, gripes, fiebre del heno, psoriasis, hipoglucemia, artritis, diabetes, síndrome de fatiga crónica e incluso depresión.
Son capaces debilitar seriamente todo el sistema inmunológico, y no sólo eso, este hongo excreta toxinas que degradan aún más el cuerpo, por ejemplo el acetaldehído que se convierte en etanol (que es tóxico para el cuerpo) a su vez el etanol causa la liberación de radicales libres que pueden dañar el ADN. Para hacer las cosas aún peor, el etanol también inhibe la absorción de hierro. Ya que el hierro es el principal elemento de la hemoglobina (sangre) si usted no lo está asimilando bien, va a tener problemas para obtener el oxígeno necesario, vital para todas las funciones corporales.


La conexión entre los hongos y el cáncer

Los investigadores han escrito varios artículos sobre la conexión entre estos hongos y el cáncer. Por ejemplo, diversos estudios implican a los hongos Candida como una causa de la leucemia, ya que se cree que uno de los orígenes de esta enfermedad es consecuencia de una mutación de dicho hongo. Además, en otros tipos de cáncer se han encontrado esporas de hongos Candida en muestras de tejido canceroso, auque entre los investigadores hay ciertas controversias en el sentido de que para algunos el hongo es la causa, en cambio para otros, el cáncer se produce antes y posteriormente el hongo ataca debilitando el organismo.


Los mejores alimentos antifúngicos

Después de todo lo que hemos dicho, es bueno saber que existen algunos alimentos que debido a sus propiedades o a algunos de sus componentes, combaten estos hongos. Veamos una lista de ellos:


Aceite de coco: El aceite de coco es una sustancia antifúngica increíble, su poder se debe principalmente a uno de sus componentes: el ácido caprílico, que ayuda a combatir la proliferación del hongo candida y además fortalece el sistema inmune.

Vinagre: El vinagre por su propia naturaleza es una sustancia antifúngica, ya que su proceso implica la exposición a las bacterias y hongos ambientales, por tanto, el producto final ya ha desarrollado una resistencia significativa. En cuanto al combate de hongos, el mejor de todos es el vinagre de manzana, aunque no hay que descartar a los otros.
  
Ajo: Es uno de los remedios naturales más importantes para combatir un sinnúmero de enfermedades, especialmente las derivadas de virus y hongos, en especial por uno de sus componentes, la alicina.

Aceite de oliva: Tiene propiedades antifúngicas y ayuda a combatir infecciones. Además, como dijimos antes, los hongos son grandes consumidores de azúcar y el aceite de oliva es un controlador natural de los niveles de azúcar en la sangre.

Clavo de olor: Las propiedades de esta especia lo hacen un excelente antioxidante, pero además posee una excepcional capacidad antifúngica para defender al organismo de los hongos, en especial del hongo Candida.


Otros alimentos antifúngicos son: el orégano, el limón, los probióticos, el jengibre y la cebolla. 


7 advertencias de nuestro cuerpo que no se deberían ignorar


Generalmente la mayoría de las molestias y dolores que podemos sentir en distintas partes del cuerpo no son un síntoma de algo grave, pero con ciertas señales debemos tener especial cuidado. Veamos una lista de algunas de las cuales no son convenientes ignorar.  



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1.) Debilidad en brazos y piernas

Si usted siente adormecido o débil algún brazo, pierna o la cara, puede ser un signo de un derrame cerebral, especialmente si es en un lado del cuerpo. También podría estar teniendo un ACV si no puede mantener el equilibrio, se siente mareado o tiene dificultad para caminar. Solicite ayuda rápidamente si súbitamente no puede ver bien, tiene un fuerte dolor de cabeza o tiene dificultad para caminar, hablar o entender bien. Un derrame cerebral atendido a tiempo a menudo puede no dejar secuelas, si usted consume un disolvente de coágulos dentro de las 4 horas posteriores al primer síntoma, puede reducir el riesgo de una posible discapacidad.


2.) Dolor en el pecho

Muchas personas que han tenido ataques cardíacos experimentaron dolores en el pecho en días, semanas o meses anteriores y como éste remitió, no solicitaron ayuda. Cuando se trata de un dolor de pecho, es mejor prevenir que curar. El motivo del dolor pueden ser varios, una enfermedad cardíaca, un coágulo de sangre que se mueve en su pulmón,  un ataque al corazón, entre otras causas.
Cualquier dolor en el pecho debe ser evaluado por un profesional de inmediato, más aún si dicho dolor viene acompañado de sudoración, náuseas o dificultades para respirar.
También si el pecho lo siente como apretado y esto dura unos minutos, desaparece y vuelve a aparecer de nuevo, pida ayuda de inmediato. Dejar pasar por alto esto puede ser una muy mala idea. 


3.) Lesiones en la boca

Hace ya tiempo que se sabe que hay una relación entre las lesiones en la boca y las enfermedades del corazón. Si se le inflama recurrentemente la boca (sobre todo las encías y el paladar), es probable que sus arterias coronarias estén inflamadas también. Por ello, si usted padece de este problema sería recomendable visitar a un médico lo antes posible.


4.) Dolor en la parte baja de las piernas

El dolor en la parte baja de las piernas (sobre todo en el lado posterior) puede ser un síntoma de un coágulo de sangre, también llamado trombosis venosa profunda. Suele ocurrir después de haber estado sentado durante mucho tiempo, por ejemplo, un viaje largo de avión o personas que están en cama mucho tiempo.
Si se trata de un coágulo, se puede sentir dolor sobre todo al ponerse de pie o caminar, también puede haber hinchazón o sentir calor en esa zona. Si además de esto usted flexiona los dedos de los pies hacia arriba y le duele, eso es un signo bastante claro de que tiene un coágulo de sangre.


5.) Sangre en la orina

La sangre en la orina puede tener muy diferentes causas. Por ejemplo, si además de sangre en la orina usted siente dolor en la espalda o en un costado, es posible que tenga cálculos renales. El cálculo renal es un pequeño cristal hecho de sales y minerales que se forma en el riñón y se mueve a través del tubo que lleva la orina. Muchas veces dichos cálculos se eliminan con la orina, pero a veces, el médico debe intervenir para eliminarlo.
Si ve sangre en su orina y además una sensación de que necesita orinar con urgencia y con frecuentes idas al baño o siente ardor al orinar, es posible que tenga una infección renal o en la vejiga, en este caso debe ver a un médico lo antes posible, especialmente si tiene fiebre. Si ve sangre pero no tiene ningún síntoma ni dolor, pueden ser varios factores, incluso cáncer de riñón o vejiga, por tanto, no se deje estar y visite a un profesional rápidamente.


6.) Silbidos respiratorios

También llamadas sibilancias, si usted tiene un silbido cuando respira, vea a su médico.
Estos silbidos pueden ser a causa de asma, una enfermedad pulmonar, una alergia grave o la exposición a productos químicos. Es imprescindible ir al médico para averiguar que lo está causando y cómo tratarla. Las sibilancias también pueden ser causadas por una bronquitis, si tose con mucosidad amarilla o verde o tiene fiebre, es muy probable que tenga una bronquitis y si no la trata debidamente se puede convertir en una neumonía.


7.) Pensamientos suicidas

Si usted se siente sin esperanzas y tiene pensamientos recurrentes de que no tiene ninguna razón para vivir, hablar con un profesional de la salud mental puede ayudarle a sobrellevar ese momento.
Hoy, muchos países cuentan con líneas telefónicas que ayudan a personas que están pasando por esta situación. Por ejemplo, Teléfono de la Esperanza es una entidad pionera en la promoción de salud emocional, especialmente de personas en situación de riesgo, funciona en España y otros países de Europa y América, en el enlace podrás ver los números de teléfono.


Los 4 hábitos alimentarios más perjudiciales y cómo romper con ellos


Cada vez que necesitamos hacer un cambio en nuestra vida, el primer paso que debemos dar es identificar aquello que necesita ser modificado, para de esa forma encontrar la manera de empezar a replantear nuestros hábitos y rectificar los patrones de conducta que nos están perjudicando. 


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Cuando se trata concretamente de hábitos alimentarios, a la hora de hacer cambios no siempre se trata solamente de los tipos y las cantidades de alimentos que consumimos, en realidad, una dieta saludable que lleve a la pérdida de peso y sobre todo el mantenimiento del mismo, debe fundamentalmente estar basada en los cambios de patrones alimentarios perjudiciales.

Por eso, veamos los 4 patrones alimentarios típicos más dañinos, y las sugerencias para romper con estos hábitos.


Patrón 1:

Usted no tiene las comidas diarias tan determinadas sino que consume un montón de mini-comidas y aperitivos durante todo el día.

Consejo: Interrumpir la alimentación al azar y desordenada cambiándola por tres comidas normales a horarios regulares y un par de bocadillos programados cada día. Usted debe saber que comer en forma continua y desorganizada es uno de los hábitos alimenticios más perjudiciales, ya que pierde totalmente la noción de las calorías que consume.


Patrón 2:

Usted come tres comidas gigantescas todos los días y eso es todo.

Consejo: Comer un poco menos de alimentos en cada comida e ir disminuyéndolos con el paso del tiempo. Conforme pasa el tiempo, seguir comiendo un poco menos hasta que esté satisfecho con una comida que llene un plato normal. Si usted come en exceso en cada comida, seguramente es porque llegue con hambre a ellas, no deje pasar demasiadas horas entre comidas, una buena idea es comer una fruta entre las mismas.  
  

Patrón 3:

Usted se salta con frecuencia las comidas durante el día y luego come en forma abundante por la noche durante la cena.


Consejo: No saltearse las diferentes comidas del día es fundamental para no distorsionar los buenos hábitos alimentarios. Comer un pequeño desayuno temprano y un almuerzo normal no más de 5 horas posteriores al desayuno, una merienda liviana y durante la noche una cena normal. No deje pasar demasiadas horas entre la merienda y la cena ya que corre el riesgo de llegar con hambre a la cena y comer en exceso.


Patrón 4:

Come mucha comida chatarra y a menudo consume dulces y snacks ricos en grasa en lugar de comidas reales.

Consejo: En lugar de negarte a ti mismo tú indulgencia con los alimentos, planificar tres comidas balanceadas al día. Es importante programar el tiempo entre comidas para no llegar con hambre a alguna de ellas, recuerda que cuando llegas con excesiva hambre a una de las comidas diarias lo más común es que comas de más.


Para terminar...

A veces, las soluciones no funcionan para todo el mundo igual, pero al menos tendrá una idea de cual es el patrón alimentario que le está perjudicando y de esa forma actuar en consecuencia.
Eche un vistazo sincero a su forma de comer (incluso puede sacar conclusiones anotando en un papel), es importante para que tenga una buena visión general de sus propios patrones individuales y es una buena forma de establecer en donde se pueden hacer los cambios. 



10 alimentos y bebidas que manchan los dientes


Todos queremos tener los dientes bien blancos, pero hay alimentos y bebidas que conspiran contra ello, veamos algunos de los que más manchan los dientes.Esto no quiere decir que no se deban consumir, sino que después de consumirlos, lo antes posible se debe o bien lavar los dientes, o al menos hacer algunos enjuagues bucales con agua. 


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1.) Café y té

Una taza de té o café a menudo es lo que se necesita para reactivar el día, pero también estará contribuyendo a manchar sus dientes. ¿Por qué? La capa externa del diente, el esmalte, es porosa y algunos alimentos y líquidos pueden ser fácilmente absorbidos por él. Algunas personas creen que en este sentido el té es una mejor opción que el café, pero no es así, ya que la presencia de taninos en el té, también lo hace potencialmente dañino para el buen color de los dientes.
La buena noticia es que el té verde, blanco y de algunos de hierbas mancharán menos que el té negro y el café.


2.) Vino

Distintos estudios han demostrado que los polifenoles que se encuentran en el vino tinto ayudan a reducir la inflamación de las encías y prevenir las caries ya que endurecen el esmalte. Sin embargo, también ayudan a manchar los dientes. Para evitar el problema debería hacer algunos buches de agua después de haber consumido vino.
Aunque es el vino tinto quién más mancha los dientes, la composición ácida del vino blanco puede hacer al esmalte de los dientes más poroso y por tanto tener mayor propensión a las manchas.


3.) Bebidas Cola y deportivas

El ácido de algunas bebidas puede causar la decoloración de los dientes y erosionar el esmalte, promoviendo así la aparición de manchas mediante el consumo de otros alimentos. Asimismo, los edulcorantes que se encuentran en algunas de estas bebidas también erosionan el esmalte dental. 


4.) Jugos de fruta

Los ácidos y algunas sustancias químicas que se encuentran en ciertos jugos de fruta como los polifenoles (sobre todo en jugos de colores oscuros) son fácilmente absorbidos por el esmalte de los dientes. Para mantener los dientes blancos considere beber jugos de colores claros, aunque la mejor opción no es consumir jugos, sino la fruta entera. Las manzanas son excelentes ya que su color claro y textura crujiente la convierte en un muy buen limpiador para los dientes.
  

5.) Salsa de soja

Por la misma razón que las bebidas oscuras manchan los dientes, o sea, el esmalte de los dientes absorbe algunos componentes del mismo, la salsa de soja produce el mismo efecto. Si gusta de la cocina china o japonesa, utilice la salsa de soja con moderación y recuerde el lavado o enjuague bucal lo antes posible.


6.) Vinagre balsámico

Echar vinagre balsámico en las ensaladas viene con un costo, ya que además de que es de color oscuro, es ácido y estos dos factores combinados lo hace tener un gran potencial para manchar los dientes. La buena noticia es que si esa ensalada tiene lechuga disminuirán los efectos, esto es porque la lechuga ayuda a proteger los dientes de las manchas formando una barrera protectora. Una buena alternativa al vinagre balsámico es el vinagre de arroz, que es claro y menos ácido.


7.) Salsa de tomate

Las salsas de tomate (sobre todo las industriales debido a los agregados químicos de ácidos y sacarosa) pueden contribuir a manchar los dientes. Una buena idea es consumir antes un poco de espinaca o brócoli para evitar el problema, estos vegetales al igual que la lechuga, forman una capa protectora sobre los dientes previniendo que las sustancias se filtren en el esmalte.


8.) Arándanos

Los arándanos son una rica fuente de antioxidantes, vitaminas C y E, riboflavina, niacina y ácido fólico. Pero debe tener en cuenta que al igual que otras frutas de colores vivos como las moras, las cerezas y las granadas, manchan los dientes ya que son ricas en pigmentos que pueden filtrarse en el esmalte, por eso, no olvide después de consumir alguna de estas frutas lavarse los dientes o un buen enjuague bucal.


9.) Remolacha

Los fitonutrientes que se encuentran en la remolacha poseen propiedades antioxidantes, antiinflamatorias y desintoxicantes. Pero además, las remolachas poseen dos pigmentos, la betaxantina y la betacianina que dan su color característico y que se filtran en el esmalte dental. Asegúrese de cepillarse los dientes no más de 45 minutos después de haber consumido remolacha para no provocar un daño.
  

10.) Curry

El color del curry es muy intenso, esto se debe a la gran cantidad de elementos químicos que lo componen, por ejemplo Retinol (vitamina A), Riboflavina (vitamina B2), magnesio, potasio, sodio, zinc, etc. Lo ideal es tratar de no dejar que el curry persista en su boca demasiado tiempo, por tanto, lo que ya hemos dicho: lavado o enjuague bucal lo antes posible. 



Infancia y comida: período crítico de los hábitos alimentarios


Todas las personas tenemos un conjunto de habilidades cognitivas implícitas que utilizamos para interactuar en el complejo mundo social que nos rodea, por ejemplo el lenguaje, que lo desarrollamos y lo hacemos cada vez más preciso a lo largo de la infancia. Con la comida ocurre un proceso muy similar, veamos de qué se trata.

 

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Casi todo el mundo tiene una apreciación intuitiva sobre el hecho de que los hábitos alimenticios generalmente se establecen cuando somos niños y adolescentes, lo que no está tan apreciado es lo poderoso que estos fundamentos dietético-cognitivos pueden llegar a ser. Para una persona estos fundamentos alimenticios pueden estar tan conectados a la mente como nuestra lengua materna. 


Hábitos alimentarios y período crítico

¿Existe alguna evidencia concreta de un período crítico en el desarrollo de hábitos alimentarios en los niños?
Varios estudios recientes llevados a cabo por investigadores del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades de EEUU (CDC, siglas en inglés) fueron publicados en la revista “Pediatrics” (Nº 134) y describe de que manera los alimentos que los niños comen cuando son bebés, ayudan a establecer las pautas para la alimentación de lo que se verá más adelante.

Estos estudios surgen de una encuesta a gran escala de los hábitos alimenticios de madres y niños llamado Infant Feeding Practices Study (IFPS). En particular, los niños recibieron un seguimiento desde su nacimiento hasta los 6 años de edad.
  
Algunos de estos estudios son de especial interés y, además, son consistentes con el hecho de que existe un período crítico en la infancia para el desarrollo de futuros hábitos alimentarios.
En uno de ellos se examinó el consumo de bebidas azucaradas (incluyendo refrescos, jugos de frutas, etc.) hasta los 6 años de edad. Los resultados que se observaron fueron que los niños que habían consumido frecuentemente bebidas azucaradas durante los primeros 12 meses de vida, a la edad de 6 años tenían el doble de probabilidades de consumir este tipo de bebidas a diario. Una de las consecuencias de ello fue que estos niños eran un 45% más propensos a tener sobrepeso u obesidad.
  
Si el consumo de alimentos poco saludables puede ser un patrón establecido en la infancia temprana ¿qué ocurre con los alimentos que sí son saludables?
Los investigadores encontraron que a los 6 años, el 31,9% de los niños comía frutas y el 19% consumía verduras al menos una vez al día (cantidades muy por debajo de las recomendadas). Mirando hacia atrás detectaron que el patrón de consumo de frutas y verduras se establece entre los 2 y medio y 3 años. Los niños que consumían frutas y verduras durante ese período al menos una vez al día, tenían un 60% de mayor probabilidad de conservar ese patrón de consumo a la edad de 6 años. 
  
Otro factor importante son los estilos de “reglas alimentarias”, por ejemplo, castigar o premiar  a los niños con alimentos, ya sea privarlo de cierto alimento o recompensarlo con cierto alimento (cuando decimos “cierto alimento” generalmente nos estamos refiriendo a alimentos dulces y/o productos ricos en grasas). Las investigaciones hallaron que tanto el castigo como el premio en forma de alimento, es probable que se traduzca en problemas de sobrepeso u obesidad en el futuro. La comprensión de las bases cognitivas de los hábitos alimenticios de un niño, puede ser un paso importante para ayudar a los padres a mejorar la dieta de sus hijos.


Para terminar

Los niños desarrollan hábitos alimenticios que reflejan los entornos nutricionales proporcionados por sus padres u otros cuidadores, los resultados muestran que estos hábitos se forman durante la infancia, lo que al igual que otras habilidades cognitivas complejas, varían de acuerdo con el entorno de aprendizaje. Esto significa que la educación para mejorar la dieta tiene que comenzar más temprano que tarde, intentar cambiarla después puede ser mucho más difícil. Seguramente, y hasta  por experiencia personal, muchos de nosotros seamos consientes de ello. 


La causa de la obesidad: ¿Por qué comemos de más?


Si generalmente comes más de lo que deberías y tienes sobrepeso u obesidad, es importante entender la causa más importante que desencadena el exceso de peso.  


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El estómago y el cerebro se comunican constantemente mientras comemos. Es decir, nuestro estómago envía una señal al cerebro anunciándole que ya comió lo suficiente y el cerebro reacciona con una señal de saciedad, es el momento en el cual dejamos de comer. Pero si algo interfiere en esta comunicación, es altamente probable que comamos de más.


En un experimento de laboratorio realizado con ratones, cuando esta conexión entre el estómago y el cerebro se cortó en forma intencional, los ratones comieron literalmente hasta explotar. Felizmente los seres humanos no comemos hasta explotar, pero sí lo podemos hacer hasta un punto de extrema incomodidad, incluso hasta causar lesiones graves en nuestro cuerpo.


Uno de los actores centrales en la regulación del apetito es la hormona leptina.
La leptina actúa en el hipotálamo y en el área tegmental ventral del cerebro haciéndole saber cuándo debemos dejar de comer. Algunas evidencias sugieren que los cerebros de las personas obesas son menos sensibles a esta hormona. 
  

Los especialistas promueven el consumo de comidas bien balanceadas que contengan variedad de alimentos debido a que éstos son digeridos y absorbidos a un ritmo diferente por el torrente sanguíneo. Esto quiere decir que algunos alimentos permanecen en el estómago más tiempo que otros, ayudando a mantener una sensación de plenitud.


Por ejemplo, los alimentos azucarados, incluyendo los dulces y las comidas ricas en grasas fabricadas con harinas refinadas, proporcionan energía rápida, pero también abandonan el estómago rápidamente. Si esto es todo lo que comemos, seguramente tendremos hambre de nuevo en dos o tres horas.
Los alimentos que son ricos en proteína y grasa (como la carne, productos lácteos, huevo, pescado, etc.) pueden ayudarnos se sentirnos llenos durante más tiempo, ya que permanecen en el estómago durante un máximo de seis horas.
Los alimentos ricos en fibra (por ejemplo las frutas, vegetales y granos enteros) pueden ser mucho más eficaces en ayudar a sentirnos satisfechos por mas tiempo, debido a que nuestro cuerpo necesita más tiempo para procesar la fibra.
  

La mayoría de las personas comienzan a sentirse satisfechos entre los diez y veinte minutos de haber comenzado a comer. Ese es el tiempo que tarda el estómago para enviar una señal al cerebro de que está satisfecho. Distintos estudios han demostrado, sin embargo, que algunas personas (generalmente individuos obesos) experimentan una sensación de saciedad retardada y que pueden llegar a demorar el doble de tiempo en recibir el mensaje para dejar de comer. El cerebro no reconoce que la persona está comiendo, incluso después de haber estado ingiriendo alimentos durante quince o veinte minutos.


La solución para este problema pasa por comer despacio, el hecho de comer lentamente ayudará a que se reciba la señal de saciedad a tiempo. Si, por ejemplo, usted come rápido, digamos en unos siete u ocho minutos, es probable que al finalizar su plato aún sienta ganas de comer (incluso hambre) esto es debido a que su cerebro todavía no ha recibido la señal y por lo tanto, no sabe que su estómago está lleno.